
No debe haber hombre en la tierra más apuntado en este momento que Henry. Tiene, por lo menos, asegurado el odio absoluto de toda la República de Irlanda. También los defensores del Fair Play están preparando el cadalso para el francés. Aunque no es el único receptor de todo el aborrecimiento, puesto que las maldiciones también tienen como destinatarios a Blatter y Platini, presidentes de la FIFA y la UEFA, respectivamente. Personalmente, no me siento capacitado moralmente para realizarle un juicio a Henry, por haber disfrutado y admirado tantas veces del gol de Maradona con la mano a Shilton, que en su momento perjudicó a Inglaterra. No quiero caerle al jugador, pero que a los muchachos de verde los estafaron (voluntaria o involuntariamente), no hay duda. Queda en cada uno valorar si el árbitro Hansson cometió un error humano o si la FIFA precisaba que Les Bleus estuvieran sí o sí en Sudáfrica.
El mismo Henry reconoció públicamente y también ante los jugadores irlandeses que había utilizado la mano. Incluso, el francés afirma que se lo reveló al árbitro: “Estoy en el área, hay dos defensores frente a mí. La pelota rebota en mi mano, el árbitro no lo ve y yo sigo jugando, se lo dije al árbitro pero él me dijo que yo no era el colegiado. No cambia en nada el hecho de que estoy feliz porque hemos clasificado”. Al ver la imagen en la que extiende ampulosamente su brazo, parece difícil creer que la acción haya sido sin intención, tal como describió el delantero.
A Tony Cascarino, ex delantero de la selección irlandesa, no lo convenció la declaración de Tití: “Yo no soy un ángel pero nunca hubiera hecho lo que él hizo. Henry puede decir lo que quiera, pero para mí ahí hubo unas manos sin cuestión, fue una forma calculada de hacer trampa. ¿Fue accidental? Metió la mano para mantener el balón y luego lo guió hasta su pie derecho. Perdió una gran oportunidad de convertirse en héroe, no para su país sino para todo el deporte. Las trampas están, poco a poco, matando el fútbol y si Henry hubiera admitido ante el árbitro que tocó el balón con la mano y ese gol se hubiera anulado, se habría ganado la admiración de todo el mundo del deporte. Es un tramposo hipócrita que manchó su reputación para siempre”. Para el ex mediocampista Petit, “para Zidane, quien se fue expulsado 14 veces en su carrera, siempre hay excusas para protegerlo. ¿Por qué no para Henry?”.
Por el lado de la selección irlandesa, no le disparan a Henry, sino que concentran sus broncas en la FIFA y la UEFA. “Probablemente están todos dando palmas, y seguro que Platini y Blatter estaban mandándose mensajes por el móvil, y encantados con el resultado y con Francia. Son las manos que controlan el fútbol”, bramó un furioso Robbie Keane. “No creo siquiera que en la FIFA nos responderían el teléfono, porque esto es exactamente lo que buscaban. Sabíamos que podía ocurrir algo así”, concordó Dunne.
Irlanda, mediante su ministro de Justicia, Dermot Ahern, buscará que el encuentro se repita, aunque de entrada tienen asumido que eso no sucederá. La única vez que recuerdo que un cotejo se haya repetido fue cuando Wenger, compatriota de Henry y DT del Arsenal, le ofreció al Sheffield United reiterar un choque de la cuarta ronda de la FA Cup. “Blatter avanza sobre el juego limpio. Dejémosle reflejarlo en lo que sucedió anoche. ¿A dónde va el fútbol si un equipo es robado? ¿A dónde vamos si esta decisión se mantiene?”, puntualizó el asistente del técnico Trapattoni. Por su parte, Trapp, entre molestia y resignación, le deseo mucha suerte a Francia en el Mundial. Según el resumen de la FIFA en su web, “la clasificación se decidió en una confusa acción que se saldó con el empate de Francia”.
Este nuevo error, para quien así quiera tomarlo, vuelve a abrir el debate sobre si la tecnología podría ayudar en una jugada como ésta. Como dice Blatter, las fallas arbitrales son “parte de la cara humana del fútbol”. Ahora: que Sepp les explique eso a los jugadores irlandeses, que en su mayoría llegaban con la edad perfecta y tal vez no tengan una nueva oportunidad de luchar por un Mundial. Cuando hay un yerro de tal magnitud y evidencia, la tecnología, justamente, ayudaría más al fútbol, en lugar de que todos los cráneos se pongan intuir que en la FIFA se pasea la corrupción.