
Lejos de las discotecas italianas, Adriano llegó al Sao Paulo para intentar renacer futbolísticamente y superar el pésimo momento deportivo en el que estaba hundido en el Inter de Milán, donde era casi el sexto delantero del equipo de Roberto Mancini. Había pasado de ser uno de los goleadores más temidos del mundo a vivir afuera de las listas de convocatorias de Dunga para la selección brasileña.
No empezó bien en su vuelta al fútbol brasileño. Primero, fue protagonista de nuevos escándalos afuera de la cancha, formando parte de disturbios o apareciendo en lugares que no debía por las noches paulistas con bastante compañía. Tampoco empezó rindiendo en el equipo de Muricy Ramalho. Le aplicaron una sanción económica sobre el 40% de su suelo y hasta se llegó a hablar de que se rompería por adelantado su préstamo.
Nada de eso pasó. Adriano pudo empezar a tomar rodaje, dejar de lado (no sé hasta que punto) las salidas de fiesta y comenzó a tomar vuelo con el Sao Paulo. Fue uno de los principales artilleros del campeonato Paulista 2008, con 11 goles marcados, y es uno de los principales goleadores en la Libertadores, con 5 tantos convertidos. 16 anotaciones en 27 partidos disputados en este 2008 para el Emperador.
Es el principal tirador de este Sao Paulo, que ingresó sin sobrarle nada, a los octavos de final de la Libertadores 2008. Es el número uno del ataque y con su potencia parece que es capaz de llevarse al mundo por delante cuando arma sus arrancadas. Es lo más sobresaliente de un Sao Paulo bastante discreto. Viene de hacer el gol clave sobre el Fluminense, en el partido de ida de los cuartos de la copa, y recibió su premio con un llamado de Dunga para el pentacampeón.
Fue citado para un par de amistosos y para los dos partidos de eliminatoria frente a Paraguay, líder de la competencia, y Argentina. Justamente, es con nosotros que guarda lindos recuerdos:
Siempre fui feliz cuando jugué ante Argentina. Pude demostrar mi fútbol en dos momentos importantes frente a ellos. Ante los argentinos, siempre me gusta marcar un golcito y quiero que eso se mantenga”
Los dos momentos a los que hace referencia son las finales de la Copa América 2004, donde hizo el gol del empate sobre el cierre para el 2-2, y la final de la Copa Confederaciones 2005, donde se anotó con dos goles para el 4-1 sobre el equipo de Pekerman.
Nos tiene ganas y quiere repetir en junio, cuando el equipo de Basile visite al de Dunga por una nueva jornada de eliminatorias.