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Jun
Grandes chicos
por martinCuánto más grandes son más fuerte es la caÃda. River está a punto de sumarse a Boca en un final de temporada para el olvido. Ya no depende de sà mismo para clasificar a la Libertadores del año que viene, su más anhelado objetivo (repetido hasta el cansancio por referentes actuales y de planteles posteriores y por los dirigentes) desde que la ganó por última vez en 1996. Como cualquier equipo acuciado por el fantasma del descenso, el equipo millonario se encuentra obligado a hacer cuentas; le debe ganar al ya descendido Huracán de Tres Arroyos como local y esperar que Racing pierda o empate para acceder al repechaje (en caso de que otros equipos resignen puntos, puede llegar a quedar cuarto y acceder en forma directa por diferencia de gol). Si la Academia gana, no hay combinación posible. Perdón, perdón: me olvidé que el equipo de Astrada está en una posición inmejorable para ganar la presente edición de la Copa. Si no la gana, seguramente subirá el Ãndice de desocupación en la Argentina.
Párrafo aparte merece el dulce presente de Vélez. El FortÃn obtuvo el premio a su regularidad con el tÃtulo obtenido el último domingo, dejando atrás el trago amargo del inmerecido subcampeonato del certamen anterior. Un reconocimiento merecido al trabajo consciente y silencioso desde las inferiores, que se traduce en el once inicial del último domingo: nueve de once jugadores surgidos de las “fuerzas básicas” velezanas (dos “extranjeros”, Fabricio Fuentes y el “Gato” Sessa).
En una temporada increÃble, Rosario Central y Estudiantes están prácticamente clasificados para las competencias internacionales, producto de sus excelentes campañas en ambos torneos, que los tuvieron como constantes animadores. Dos equipos por los que nadie daba un peso al principio de la temporada, se suman a Newell’s en un año de locos.
En la lucha por no descender, Instituto logró zafar del descenso directo, de la mano de Fernando Quiroz. El ex Huracán y Platense agarró un equipo moralmente descendido y lo condujo hasta la Promoción, relegando a Almagro.
En fin, mucho cambió en el fútbol argentino, con muchas cosas en el haber. En el debe, los episodios de violencia de siempre (en especial, los del partido entre Chacarita y la CAI) y los pésimos arbitrajes que, en general, no beneficiaron a nadie y perjudican a todos los simpatizantes del “deporte más hermoso del mundo”.




