9
Mar
Sacheri y Maradona
por Juan Pablo VeliMuchos deben conocer a Eduardo Sacheri de su talentosa pluma para escribir cuentos relacionados directamente a la temática del fútbol. Hoy, su nombre está más en boca de todos que nunca por haber sido quien escribió La pregunta de sus ojos, novela en la cual está inspirada la reciente pelÃcula ganadora del Oscar El secreto de sus ojos. A continuación texto completo que éste literario fanático del fútbol le escribió alguna vez a Diego Maradona. También van los videos en los que Apo relata la redacción de Sacheri:
Sigo siendo incapaz de juzgarlo con la misma vara con la que juzgo al resto de los seres humanos. Y ojo que no sólo no es un pobre muchacho saturado de virtudes. Tiene muchos defectos. Tiene tal vez tantos defectos como quien escribe estas lÃneas, o como el que más. Para el caso es lo mismo. Pese a todo, señores, sigo sintiéndome incapaz de juzgarlo. Mi juicio crÃtico se detiene ante él, y lo dispensa.
Es que hablar de él, entre argentinos, es casi uno de nuestros deportes nacionales. Para enzalzarlo hasta la estratósfera, o para condenarlo a la parrilla perpetua de los infiernos, los argentinos gustamos, al parecer, de convocar su nombre y su memoria.
Me van a tener que disculpar. Yo sé que un hombre que pretende ser una persona de bien debe comportarse según ciertas normas, aceptar ciertos preceptos, adecuar su modo de ser a determinadas estipulaciones convenidas por todos. Seamos más explÃcitos. Si uno quiere ser un tipo coherente debe medir su conducta, y la de sus semejantes, con la misma e idéntica vara. No puede hacer excepciones, pues de lo contrario bastardea su juicio ético, su conciencia crÃtica, su criterio legÃtimo.
Uno no puede andar por la vida reprobando a sus rivales y disculpando a sus amigos por el sólo hecho de serlo. Tampoco soy tan ingenuo como para suponer que uno es capaz de sustraerse a sus afectos y a sus pasiones, que uno tiene la idoneidad como para sacrificarlos en el altar de una imparcialidad impoluta. Digamos que uno va por ahà intentando no apartarse demasiado del camino debido, tratando de que los amores y los odios no le trastoquen irremediablemente la lógica.
Pero me van a tener que disculpar, señores. Hay un tipo con el que no puedo. Y ojo que lo intento. Me digo: no puede haber excepciones, no debe haberlas. Y la disculpa que requiero de ustedes es todavÃa mayor, porque el tipo del que hablo no es un benefactor de la humanidad, ni un santo varón, ni un valiente guerrero que ha consolidado la integridad de mi patria. No, nada de eso. El tipo tiene una actividad mucho menos importante, mucho menos trascendente, mucho más profana. Les voy adelantendo que el tipo es un deportista. ImagÃnense, señores. Llevo escritas doscientas sesenta y tres palabras hablando del criterio ético y sus limitaciones, y todo por un simple caballero que se gana la vida pateando una pelota. Ustedes podrán decirme que eso vuelve mi actitud todavÃa más reprobable. Tal vez tengan razón. Tal vez por eso he iniciado estas lÃneas disculpándome.
No obstante, y aunque tengo perfectamente claras esas cosas, no puedo cambiar mi actitud. Sigo siendo incapaz de juzgarlo con la misma vara con la que juzgo al resto de los seres humanos. Y ojo que no sólo no es un pobre muchacho saturado de virtudes. Tiene muchos defectos. Tiene tal vez tantos defectos como quien escribe estas lÃneas, o como el que más. Para el caso es lo mismo. Pese a todo, señores, sigo sintiéndome incapaz de juzgarlo. Mi juicio crÃtico se detiene ante él, y lo dispensa.
No es un capricho, cuidado. No es un simple antojo. Es algo un poco más profundo, si me permiten calificarlo de ese modo. Seré más explÃcito. Yo lo disculpo porque siento que le debo algo. Le debo algo y sé que no tengo forma de pagárselo. O tal vez ésta sea la peculiar moneda que he encontrado para pagarle. Digamos que mi deuda halla sosiego en este hábito de evitar siempre cualquier eventual reproche.
Él no lo sabe, cuidado. Asà que mi pago es absolutamente anónimo. Como anónima es la deuda que con él conservo. Digamos que él no sabe que le debo, e ignora los ingentes esfuerzos que yo hago una vez y otra por pagarle.
Por suerte o por desgracia, la oportunidad de ejercitar este hábito se me presenta a menudo. Es que hablar de él, entre argentinos, es casi uno de nuestros deportes nacionales. Para enzalzarlo hasta la estratósfera, o para condenarlo a la parrilla perpetua de los infiernos, los argentinos gustamos, al parecer, de convocar su nombre y su memoria. Ahà es cuando yo trato de ponerme serio y distante, pero no lo logro. El tamaño de mi deuda se me impone. Y cuando me invitan a hablar prefiero esquivar el bulto, cambiar de tema, ceder mi turno en el ágora del café a la tardecita. No se trata tampoco de que yo me ubique en el bando de sus perpetuos halagadores. Nada de eso. Evito tanto los elogios superlativos y rimbombantes como los dardos envenenados y traicioneros. Además, con el tiempo he visto a más de uno cambiar del bando de los inquisidores al de los plañideros aplaudidores, y viceversa, sin que se les mueva un pelo. Y ambos bandos me parecen absolutamente detestables, por cierto.
Por eso yo me quedo callado, o cambio de tema. Y cuando a veces alguno de los muchachos no me lo permite, porque me acorrala con una pregunta directa, que cruza el aire llevando especÃficamente mi nombre, tomo aire, hago como que pienso, y digo alguna sandez al estilo de «y, no sé, habrÃa que pensarlo»; o tal vez arriesgo un «vaya uno a saber, son tantas cosas para tener en cuenta». Es que tengo demasiado pudor como para explayarme del modo en que aquà lo hago. Y soy incapaz de condenar a mis amigos al tórrido suplicio de escuchar mis argumentos y mis justificaciones.
Por empezar les tendrÃa que decir que la culpa de todo la tiene el tiempo. SÃ, como lo escuchan, el tiempo. El tiempo que se empeña en transcurrir, cuando a veces deberÃa permanecer detenido. El tiempo que nos hace la guachada de romper los momentos perfectos, inmaculados, inolvidables, completos. Porque si el tiempo se quedase ahÃ, inmortalizando a los seres y a las cosas en su punto justo, nos librarÃa de los desencantos, de las corrupciones, de las infinitas traiciones tan propias de nosotros los mortales.
Y en realidad es por ese carácter tan defectuoso del tiempo que yo me comporto como lo hago. Como un modo de subsanar, en mis modestos alcances, esas barbaridades injustas que el tiempo nos hace. En cada ocasión en la cual mencionan su nombre, en cada oportunidad en la cual me invitan al festÃn de adorarlo y denostarlo, yo me sustraigo a este presente absolutamente profano, y con la memoria que el ser humano conserva para los hechos esenciales me remonto a ese dÃa, al dÃa inolvidable en que me vi obligado a sellar este pacto que, hasta hoy, he mantenido en secreto. Un pacto que puede conducirme (lo sé), a que alguien me acuse de patriotero. Y aunque yo sea de aquellos a quienes desagrada la mezcla de la nación con el deporte, en este caso acepto todos los riesgos y las potenciales sanciones.
Digamos que mi memoria es el salvoconducto para volver el tiempo al lugar cristalino del cual no debió moverse, porque era el exacto sitio en que merecÃa detenerse para siempre, por lo menos para el fútbol, para él y para mÃ. Porque la vida es asÃ, a veces se combina para alumbrar momentos como ése. Instantes después de los cuales nada vuelve a ser como era. Porque no puede. Porque todo ha cambiado demasiado. Porque por la piel y por los ojos nos ha entrado algo de lo cual nunca vamos a lograr desprendernos.
Esa mañana habrá sido como todas. El mediodÃa también. Y la tarde arranca, en apariencia, como tantas otras. Una pelota y veintidós tipos. Y otros millones de tipos comiéndose los codos delante de la tele, en los puntos más distantes del planeta. Pero ojo, que esa tarde es distinta. No es un partido. Mejor dicho: no es sólo un partido. Hay algo más. Hay mucha rabia, y mucho dolor, y mucha frustración acumuladas en todos esos tipos que miran la tele. Son emociones que no nacieron por el fútbol. Nacieron en otro lado. En un sitio mucho más terrible, mucho más hostil, mucho más irrevocable. Pero a nosotros, a los de acá, no nos cabe otra que contestar en una cancha, porque no tenemos otro sitio, porque somos pocos, porque estamos solos, porque somos pobres. Pero ahà está la cancha, el fútbol, y son ellos o nosotros. Y si somos nosotros el dolor no va a desaparecer, ni la humillación ha de terminarse. Pero si son ellos. Ay, si son ellos. Si son ellos la humillación va a ser todavÃa más grande, más dolorosa, más intolerable. Vamos a tener que quedarnos mirándonos las caras, diciéndonos en silencio «te das cuenta, ni siquiera aquÃ, ni siquiera esto se nos dio a nosotros».
Asà que están ahà los tipos. Los once nuestros y los once de ellos. Es fútbol, pero es mucho más que fútbol. Porque cuatro años es muy poco tiempo como para que te amaine el dolor y se te apacigüe la rabia. Por eso no es sólo fútbol.
Y con semejantes antecedentes de tarde borrascosa, con semejante prólogo de tragedia, va este tipo y se cuelga para siempre del cielo de los nuestros. Porque se planta enfrente de los contrarios y los humilla. Porque los roba. Porque delante de sus ojos los afana. Y aunque sea les devuelve ese afano por el otro, por el más grande, por el infinitamente más enorme y ultrajante. Porque aunque nada cambie allá están ellos, en sus casas y en sus calles, en sus pubs, queriéndose comer las pantallas de pura rabia, de pura impotencia de que el tipo salga corriendo mirando de reojito al árbitro que se compra el paquete y marca el medio.
Hasta ahÃ, eso solo ya es historia. Ya parece suficiente. Porque le robaste algo al que te afanó primero. Y aunque lo que él te robó te duele más, vos te regodeás porque sabés que esto, igual, le duele. Pero hay más. Aunque uno desde acá diga bueno, es suficiente, me doy por hecho, hay más. Porque el tipo además de piola es un artista. Es mucho más que los otros.
Arranca desde el medio, desde su campo, para que no queden dudas de que lo que está por hacer no lo ha hecho nadie. Y aunque va de azul, va con la bandera. La lleva en una mano, aunque nadie la vea. Empieza a desparramarlos para siempre. Y los va liquidando uno por uno, moviéndoseal calor de una música que ellos, pobres giles, no entienden. No sienten la música, pero sà sienten un vago escozor, algo que les dice que se les viene la noche. Y el tipo sigue adelante.
Para que empiecen a no poder creerlo. Para que no se lo olviden nunca. Para que allá lejos los tipos dejen la cerveza y cualquier otra cosa que tengan en la mano. Para que se queden con la boca abierta y la expresión de tontos, pensando que no, que no va a suceder, que alguno lo va a parar, que ese morochito vestido de azul y de argentino no va a entrar al área con la bola mansita a su merced, que alguien va a hacer algo antes de que le amague al arquero y lo sortee por afuera, de que algo va a pasar para poner en orden la historia y que las cosas sean como Dios y la reina mandan, porque en el fútbol tiene que ser como en la vida, donde los que llevan las de ganar ganan, y los que llevan las de perder pierden. Se miran entre ellos y le piden al de al lado que los despierte de la pesadilla. Pero no hay caso, porque ni siquiera cuando el tipo les regala una fracción de segundo más, cuando el tipo aminora el vértigo para quedar de nuevo bien parado de zurdo, ni siquiera entonces van a evitar entrar en la historia como los humillados, los once ingleses despatarrados e incrédulos, los millones de ingleses mirando la tele sin querer creer lo que saben que es verdad para siempre, porque ahà va la bola a morirse en la red para toda la eternidad, y el tipo va a abrazarse con todos y a levantar los ojos al cielo. Y no sé si él lo sabe, pero hace tan bien en mirar al cielo.
Porque el afano estaba bien, pero era poco. Porque el afano de ellos era demasiado grande. Asà que faltaba humillarlos por las buenas. Inmortalizarlos para cada ocasión en que ese gol volviese a verse una vez y otra vez y para siempre, en cada rincón del mundo. Ellos volviendo a verse una y mil veces hasta el cansancio en las repeticiones incrédulas. Ellos pasmados, ellos llegando tarde al cruce, ellos viéndolo todo desde el piso, ellos hundiéndose definitivamente en la derrota, en la derrota pequeña y futbolera y absoluta y eterna e inolvidable.
Asà que señores, lo lamento. Pero no me jodan con que lo mida con la misma vara con la que se supone debo juzgar a los demás mortales. Porque yo le debo esos dos goles a Inglaterra. Y el único modo que tengo de agradecérselo es dejarlo en paz con sus cosas. Porque ya que el tiempo cometió la estupidez de seguir transcurriendo, ya que optó por acumular un montón de presentes vulgares encima de ese presente perfecto, al menos yo debo tener la honestidad de recordarlo para toda la vida. Yo conservo el deber de la memoria.


Muy buena esta gente que juzga de acuerdo como un tipo pisa la pelota. Unos valores de la san puta tienen (por más que se pasen chamuyando todo el tiempo para que uno los justifique) … me dan asco esta clase de personajes.
Juan Perez es un delincuente mal parido y cagador porque es malo jugando al fútbol. A Pablito GarcÃa, la mujer lo cornea y cuando patea, le dá como si tuviera los pies redondos. Además es merquero.
Ahhh de Maradona no puedo decir nada porque hace jueguitos con una naranja y apiló ingleses …!!!!??????
Sos incapaz de juzgarlo,(COMO EL 95% DEL PERIODHINCHISMO COME MIERDA) porque sos un lame culo de aquellos y como todos los que hicieron $$$$$ con él. Sos incapáz de juzgarlo porque no tenés huevos para enfrentarlo.
Además sabés muy bien como le vá al periodista que lo enfrenta …
Y si es taaan asi que con el tipo no podés … CERRA EL ORTO Y DEDICATE A HOMBREAR BOLSAS EN EL PUERTO INFELIZ!!!!
Pero eso es texto de un escritor, infeliz, no de un periodista.
Padre de Hijo Bobo: me dan ganas de insultarte, pero simplemente voy a intentar no bajar a tu nivel, que parece ser muy pobre que digamos.
El texto es excelente, y me gustarÃa saber a quién mató Maradona. Fue el mejor jugador que dio estas tierras y realizó milagros en materia futbolÃstica, eso le amerita un texto de este nivel, e incluso le deberÃa dar la invulneravilidad de no ser juzgado, a menos por aquellos que tengan algún inconveniente con él de caracter personal, que se lo cruze en la calle y lo escupa, o lo pise con el auto.
Muchos lo atacan e insultan simplemente porque si, por que no les gusta como habla, como tiene el pelo o la pansa, o por lo que hace en su intimidad sin lastimar a nadie. El que hace eso deberÃa ser castigado, ya que juega el mismo juego de los medios, el de urgar vidas, y heridas, de los demás, el de tratar temas que deberÃan ser intrascendentes a no ser por el morbo reinante.
Se ve que no entendiste el texto, porque no estas capacitado, porque jugas a ese juego. El texto refiere al Maradona adentro de la cancha, ya que esa deberÃa ser la forma de juzgarlo, y no si se droga o no, si te manda a chuparla o te trata de usted, ya que ese es el juego de los medios, el único juego donde le pueden ganar, ya que adentro de la cancha nadie pudo, jamás.
Despues de escuchar todo el relato, debo admitir, aunque muchos de mis comentarios me contradigan, que Maradona es especial, es distinto, que me cuesta criticarlo. Al igual que al escritor de este relato, y estimo que quien lo lee coincide, ya que el elegir leerlo genera una aceptacion.
Maradona es especial, nunca vi a ningun jugador llorar en la cancha, sufrir la camiseta como el la sufria. Y perdon si algun otro lo hace, pero realmente, el jugaba con el corazon.
Ojala este año se de el milagro, despues de escuchar esto, siento que se puede dar. Y si bien son esperanzas sin fundamento porque no jugamos a nada y bla bla bla. Creo que se puede y solo me apoyo en la fe y en el deseo de que en la cancha, este mundial, se vea de nuevo ese amor por la camiseta.
Si bien no tenemos otro lugar donde pelear nuestras guerras, porlomenos esta, la del futbol, me gustaria ganarla.
Perdon Diego por las criticas futbolisticas, pero no dejare de hacerlo, es mas fuerte que yo, aunque tampoco dejare de agradecerte por lo que me diste.
Maradona es un producto que saturó, porque dejó de ofrecer su mejor versión futbolÃstica hace 20 años (¿saltó a la fama por otra cosa?) y desde entonces sólo es mala noticia. Más aún en éste paÃs tan caracterizado por perpetuarse en un pasado que se fue y con tendencia a la idealización extrema de personas, ya sea para bien o para mal. A Maradona se le tolera todo porque dejó pagando a 6 ingleses hace 24 años.
Cansa su impunidad, su arrogancia, su prepotencia, su mediocridad, la trascendencia mediática de sus acciones y sus caprichos, que muy pocos cuestionan porque “es el Diego”. Todo cansa, pero acá hay que aguantarlo, porque movÃa “la pelotita”. Gracias por aquello, Diego, pero los seres humanos verdaderamente grandes reafirman esa condición dÃa a dÃa, y no viven de rentas que hace rato generan números rojos.
existe algun genio que sea correcto y ejemplo de vida???
me den ejemplos???
los enemigos numero 1 del mundo siempre fueron los piratas (no me vengan con los terroristas) no existe peor mierda que los que te toman tu tierra , te queman tu bandera y te mantienen de esclavo laburando para la reina!!!
y maradona los humillo en el 86 (ante todo los ojos del mundo) con nuestra bandera en el pecho!!!
tuve el placer de verlo con mis propios ojos en mexico
y eso no me lo saca nadie!
si fuera por mi , disculpado de por vida , por mas cagadas que se mande y se siga mandando
los chicos que no vivieron su epoca genial (con la redonda)…nunca lo entenderan!
Dios mio – unas pocas palabras:
Estoy en el laburo. Me tome un segundo para pasar por mis blogs futboleros habituales. Como es costumbre, pase por aqui primero. Deje de lado los noticieros, los blogs de mi pasion Academica, mi trabajo y todas mis costumbres mañaneras en el internet. Es decir, no hay necesidad de mas por hoy. Me encuentro mordiendome la lengua para evitar al llanto que se viene. Jamas habia escuchado o leido esta genialidad.
Y, si, a veces lo veo y me dan ganas de arrojar un tablon hacia la tele. Y, si, a veces lo escucho y se me antoja ser sordo. Y, si, a veces leo de lo que ha dicho y me duelen los ojos. “Ay, Diego. Por que, Diego?!” Diran muchos como yo. Pero, si, juzgarlo con la misma vara con la que juzgamos al resto de los mortales es insolito, es insensato… es mentirle a nuestra identidad Argentina.
Por eso tengo tu imagen engranada para siempre en mi brazo derecho – por eso siento, como el gran Sacheri, que te debo algo – por eso se me revuelve el estomago cuando canto “O juremos con gloria a morir” – por eso eres D10S – por eso eres Diego Armando Maradona… y por eso te agradezco, y siento que te debo hasta las zapatillas que tengo puestas. Gracias, Maradona. Gracias…
Gracias valechumbar por este post. Gracias por servir de nexo, como suelen hacer en mi caso, entre un Argentino y aquella patria que el mismo dejo atras hace mucho tiempo. Un saludo muy, muy cordial.
AGUANTE RACING!!!
AGUANTE RACING!!!
AGUANTE RACING!!!
Hace mucho que escuché el cuento contado por Apo y lei el mismo en un libro de Sacheri y estaria bueno que varios lo lean… cero q
Continuo, creo que la mejor parte es cuando dice que la culpa de todo la tiene el tiempo, que se empeña en transcurrir…..Me mata esa parte.
Padre de hijo Bobo, no podes hablar asi de una persona… me gustaria decirte un monton de cosas pero por respeto a la gente que lee la página me cayo. Pero se nota la basura de persona que sos, los valores que vos tenes?? Y encima te quejas de Diego. Primero informate y lee, ya que como te dijeron arriba el tipo este al que vos haces referencia, es uno de los mejores escritores contemporaneos, no solo de Argentina, sino de los paÃses de habla hispana
Todos los que me critican , después se calientan cuando la gente lo trata de Dios, cuando él se la cree y dice que la sigan mamando, cuando fuma un habano donde no se puede y los muy hipócritas encima se dan el lujo de putear porque existe la Iglesia Maradoniana.
Padre de Hijo Bobo
Si entras a la página seguido te darás cuenta que en mis opiniones al menos, mantengo una lÃnea con respecto al tema Maradona y lo banco. Aunque eso, incluso, exceda un poco el tema de este post.
Saludos
Balc …
Debés ser uno de los pocos coherente …. la mayorÃa no es como vos, te lo puedo asegurar.
Sé las cualidades con la pluma de este buen señor. Pero ni a él ni a nadie le voy a tolerar que haya “seres intocables” por ninguna razón. Y si hubiera alguna, preferirÃa que sea un médico (Favaloro, Leloir o Houssay) un pacifista (Perez Esquivel) o un soldado de Malvinas que perdió una gamba en la guerra, entre otros, que seguro aportarán mucho más a la grandeza de mi paÃs que un jugador de fútbol.
Yo solamente quiero destacar que por más que haya sido el mejor jugador de la historia del fútbol (eso sólo lo decimos nosotros los argentinos) NO TIENE NINGUN DERECHO A HACER LO QUE SE LE CANTA LAS BOLAS … Y ENCIMA TENER IMPUNIDAD O QUE NO SE LO PUEDA JUZGAR.
Si es asÃ, no juzguemos a Juan Perez tampoco.
Porque entonces, … qué le estamos diciendo??? …. Maradona matá q quien quieras, total no te vamos a jugar porque vos le hiciste cañitos a los alemanes en México.!!!!???????
No tengo nada personal contra este buen escritor (he tenido el gusto de leer una de sus obras “Lo raro empezó después” y me cagó de gusto. Pero me revienta la mariconeada esa de “no lo puedo juzgar” que también se las he escuchado a tipos como Bonadeo, VÃcotr Hugo Morales, Apo y Arcuchi entre otros …. y tampoco a ellos se lo tolero. Y sabés por qué no lo tolero???? , Porque con actitudes de ese tipo, le damos pie a todo lo que después él hace o dice … y nadie se lo banca, al contrario se lo crucifica y se le pide cosas que a la mayoria de los mortales no se le pide.
SIMPLEMENTE ESO.
Saludos
pd.: No creo ser una basura de persona, digamos no soy la Madre Teresa, pero basura basura … hummm … tampoco.
Digamos soy normalito, nada más.
Ok, este ùltimo comentario, hecho con fundamentos y sin agresiones me parece mucho mejor que el que realizaste al principio de la nota y se entiende mucho mas lo que quisiste expresar… aunque estuve mal en calificarte de esa manera, y pido disculpas por eso, lo que trato de hacer es debatir en buenos modos, porque me parece que todos podemos sacar cosas positivas al respecto teniendo opiniones diferentes, cada uno con sus fundamentos y aceptarlas.
Saludos
OK. Es de gente con buena leche y huevos saber pedir disculpas. Desde ya están totalmente aceptadas.
pd.: Como digo una digo la otra. Tenés razón que por ahà se me salió un poco al cadena en mi primer comentario. Releyéndolo llego a la conclusión que podria haber sido un poco más moderado.
para sacarnos las dudas propongo la siguiente pregunta a los que vieron jugar a maradona , pele y garrincha:
si aparece un genio de la lampara y te ofrece un solo deseo:
jugar al futbol como pele del 58-70
jugar al futbol como garrincha del 62
jugar al futbol como maradona del 86
QUE ELEGIRIAN????
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para complementar podriamos hacer la siguiente encuesta (mas actual) para los chicos que entran por aca y no los vieron jugar a estos 3 MONSTRUOS DEL FUTBOL
el genio les ofrece este deseo:
despues de retirados del futbol , tener la personalidad de:
pele :
(bisexual ,mal padre , mal amigo ,envidioso, boton ,politico, chorro y mafioso)
garrincha :
(buen amigo , jodon , mujeriego y murio en la suya , agarrado a una botella de pinga en pelotas y sin un mango)
maradona :
(no hace falta decir nada ….todos lo conocen )
AL SEPARAR LAS COSAS….ALGUNOS TALVEZ ME ENTIENDAN !!!
padre de hijo bobo, no soy de dejar comentario pero esta vez lo hago por que tu mala leche, envidia e intolerancia realmente me lleno. para muestra vale un boton (como vos) que se nota de lejos que no piso una cancha en su reputa vida y que sos mas jodido que la viruela. no tenes que meterte con tipos como sacheri o maradona con ese nivel de agresion y rencor tan vulgar. si no te gusta no opines y respeta los sentimientos ajenos.no me contestes por que perdes el tiempo. mejor pensa un poco en como ser menos repugnante. MATATE MAN!!!!!