
El sábado la Selección argentina jugará uno de los partidos más importantes de su reciente historia, clave en la lucha para obtener el boleto al Mundial de Sudáfrica 2010. El rival será Perú, un seleccionado que también estuvo presente en dos de las tres clasificaciones en las cuales la Argentina se vio con complicaciones en las eliminatorias.
Corría el año 1969 y la selección dirigida por Adolfo Pedernera se jugaba la clasificación al Mundial de México del año siguiente. Por aquel entonces, las eliminatorias se jugaban en un mes, el que ganaba se llevaba dos puntos y el que empataba uno. Argentina integraba el Grupo A, junto con Perú y Bolivia. Tras perder los dos primeros encuentros (en La Paz, por 3 a 1; y en Lima, por 1 a 0) y vencer a los bolivianos (1-0, como locales), la Argentina debía enfrentar, en el último encuentro de la zona, a Perú, como anfitrión en La Bombonera, buscando una victoria que le permitiera lograr la paridad en el grupo y así forzar un desempate.
Inesperadamente los peruanos obtuvieron el empate que necesitaban para clasificar al Mundial de México por 2-2. Con dos goles de Oswaldo Ramírez, los incaicos obtuvieron un resultado histórico. El 31 de agosto fue, tal vez, el día más oscuro de la historia de la Selección, siendo así la primera y, por ahora, la última vez que el combinado nacional no disputó un campeonato del mundo (los otros a los que no acudió, fue por decisiones meramente políticas).
Aquel equipo Argentino salió a buscar la clasificación con los siguientes once: Agustín Cejas, Luis Gallo, Roberto Perfumo, Rafael Albrecht, Silvio Marzolini, Juan Rulli, Carlos Pachamé, Ángel Marcos, Miguel Brindisi, Héctor Yazalde y Roberto Tarabini. Los peruanos tenían un gran equipo, tal vez, el mejor de su historia. Rubiños, Campos, De la Torre, Chumpitaz, Risco, Cruzado, Challe, Baylón, León, Cubillas y Ramírez fueron los encargados de darle a Perú uno de sus días más importantes de la historia en materia futbolística.
El primer tiempo de aquel partido fue muy parejo, Argentina buscaba y buscaba el gol que le permitiera comenzar a lograr la clasificación, pero la defensa peruana se mostraba impasable. Para colmo en el segundo tiempo la Selección Incaica le dio un duro golpe a los locales: El verdugo de La Bombonera, como se le apoda a Ramírez desde aquel día, marcó a los 52 minutos su primer gol aplicando toda su velocidad y arremetiendo contra el arco de Cejas.
Perú se encaminaba a la victoria pero las esperanzas de los argentinos no habían muerto: a los 78 minutos, Rafael José Albrecht, empataba el partido para los de Pedernera. Argentina necesitaba un gol más, algo que era posible. Pero dos minutos más tarde, nuevamente Cachito Ramírez, le daba la victoria parcial a su selección.
A los 87 minutos Alberto Rendo hizo una gran jugada personal y empató el encuentro. De no ser por el resultado final, varios de los que pudieron ver el gol en vivo y en directo aseguran que el tanto marcado por Rendo sería muy recordado por estos días. Faltaban cinco minutos y Argentina intentaba una y otra vez vencer por tercera vez la valla de Rubiños. Pero los sueños de clasificación de los dirigidos por Pedernera se vieron destruidos cuando el árbitro chileno Rafael Hormazábal decretó el final del encuentro. Cerca de 50000 personas estuvieron presentes en aquel fatídico 31 de agosto, donde la alegría fue toda peruana.

Después de dieciséis años de aquel golpe mortal que le atizaron a la Selección de Pedernera, los incaicos volvieron a aparecerse de manera amenazante en el camino de la Argentina, esta vez para complicar el pasaje rumbo al Mundial de México 1986. Y fue de nuevo un empate 2 a 2 el marcador final que definió la clasificación, aunque esta vez sí sirvió para que la albiceleste entrara a la cita mundialista, que a la postre conquistaría.
El equipo de Carlos Bilardo, por su estilo de juego y nombres de jugadores convocados, sufría una dura lluvia de críticas, a tal punto que Ricardo Alfonsín, presidente del país por aquel entonces, sugirió, según cuentan algunos memoriosos, que lo removieran del cargo. Ya se le había ganado a Colombia (1-3 y 1-0) y a Venezuela (2-3 y 3-0), los otros dos rivales del Grupo 1, por lo que el equipo nacional llegaba a los dos últimos choques contra Perú con la exigencia de sumar tan sólo un punto para sellar la clasificación a tierras aztecas.
Con condiciones muy diferentes al partido que se verá el sábado, Perú, al igual que en el ´69, también se presentaba con el objetivo de ingresar de manera directa al Mundial y, por ende, no regaló ninguna pelota ni necesitó de alguna donación efectiva para incentivarse. El primer cotejo, en Lima, fue victoria por 1-0 a favor de los locales, con el gol de Juan Carlos Oblitas y el recordado marcaje agobiante y asfixiante –excediendo el reglamento- que Reyna sostuvo sobre Maradona. Esa caída dejó todo supeditado al encuentro que se jugaría una semana después, en el Monumental.
Fillol; Camino, Trossero, Passarella, Garré; Giusti, Barbas, Burruchaga, Diego Maradona; Pasculli y Valdano salieron como titulares ese 30 de junio de 1985. Pasculli puso la ventaja inicial, pero Velásquez y Barbadillo, tras una preciosa jugada de César Cueto, dieron vuelta el resultado en esa misma primera parte. 2-1 abajo, Argentina estaba condenada al repechaje y a una masacre periodística más intensiva. El salvador no estaba entre los titulares y ni siquiera viajó posteriormente al Mundial. Fue el Tigre Gareca, quien ingresado en la segunda etapa, empujó una pelota que quedó balanceándose en la línea de la meta de Acasuzo, luego de la famosa “patriada” de Passarella -el árbitro brasileño Arppi le dio el gol a él en la planilla oficial-, que bajó la pelota de pecho en el área peruana y llegó hasta el fondo para darle de derecha y que le quedara servida al hoy técnico de Vélez. Sin dudas, el gol más importante de la trayectoria de Gareca, cuando la Selección estaba a diez minutos del infierno futbolístico.
Similar a lo que puede llegar a darse en este 2009, la sensación general del público fue más un alivio, un respiro profundo, pero desprendido de confianza real en el nivel de la Selección. Tanto en el ´69, como en el ´85 o el año pasado, con aquella corrida de Vargas que terminó en el gol de Fano para el 1-1, Perú siempre está dispuesto a complicar.