11
Sep
El sufrimiento no es nuevo…
por Matias Baldo
Los sentimientos que tenemos hoy por hoy la mayoría de los argentinos al ver la posición que ocupa nuestra Selección en la tabla clasificatoria al Mundial de Sudáfrica 2010, no es algo que nunca en nuestra historia hayamos experimentado. A lo largo de la historia de la Selección Argentina hay dos etapas clasificatorias que se vieron marcadas por el sufrimiento y la angustia.
Corría el año 1969 y, tras el quinto puesto en el Mundial del 66 (en donde Argentina quedó afuera ante Inglaterra en cuartos de final, en el tan conocido denominado “Robo del Siglo” por la pésima actuación del árbitro Kreitlein, quien expulsó a Rattin y además sancionó un dudoso gol que le dio la victoria a los ingleses), Argentina se disponía a jugar las eliminatorias rumbo al Mundial de México 1970.
Los diez equipos participantes se dividieron en tres grupos. El grupo 1 tenía como protagonistas a Argentina, Bolivia y Perú. En el grupo 2 se enfrentaron Brasil, Paraguay, Colombia y Venezuela, mientras que Chile, Uruguay y Ecuador lo hicieron por el grupo 3. Sudamérica tenía tan solo tres plazas disponibles para dicho Mundial, y tan solo clasificaba el ganador de cada uno de los grupos.
Argentina comenzó esta ronda clasificatoria frente a Bolivia, en La Paz, el 27 de julio de 1969. Allí el conjunto local venció al argentino por 3 a 1. Siete días después tuvo que enfrentar a Perú en Lima, donde también perdió, esta vez, por uno a cero. Por aquel entonces el ganador de cada encuentro sumaba dos puntos, lo que ubicaba a bolivianos y paraguayos al frente como punteros con dos puntos cada uno. Bolivia y Perú se enfrentaron el 10 y el 17 de agosto en La Paz y Lima, respectivamente. En el primer encuentro los bolivianos, como locales, ganaron 2-1, mientras que Perú obtuvo los dos puntos en la revancha por 3 a 0.
Bolivia y Perú compartían la punta, ahora con cuatro puntos cada uno. A la Selección de Adolfo Pedernera le quedaban dos encuentros, y en caso de obtener en ambos los dos puntos, forzaría un desempate. El 24 de agosto de aquél año Argentina venció por 1 a 0 al conjunto boliviano.
El 31 de agosto Argentina enfrentó a Perú en La Bombonera con la obligación de ganar o ganar para forzar el tan ansiado desempate. Por aquellos años en el conjunto peruano se destacaba Teófilo Cubillas, el mejor jugador de la historia de aquel país. Y con él al mando del equipo, Perú se puso en ventaja iniciando el segundo tiempo, cuando Oswaldo Ramírez, en un gran contra ataque a toda velocidad, puso el 1-0 parcial.
Sin embargo, empujados por su gente, los argentinos empatarían el partido gracias al penal ejecutado por Albrecht. Pero poco tiempo después, nuevamente Ramírez, marcaría la ventaja parcial para el conjunto peruano, tras un balón robado a Roberto Perfumo. Muy cerca del final, Rendo sentenciaría el 2-2 final, con el cual Perú logró la histórica clasificación al Mundial de México. Esta derrota significó el día más negro en la historia del fútbol argentino, en el cual, por primera y última vez, un combinado nacional no acudió a un Mundial (ni en Francia 1938, Brasil 1950 ni Suiza 1954 la Argentina estuvo presente, pero la dirigencia del fútbol argentino fue la que decidió que el equipo no se presente por problemas con la Fifa).
La segunda situación angustiosa en eliminatorias ocurrio en el año 1993. Argentina, dirigida por Alfio Basile, compartió el Grupo A con Colombia, Paraguay y Perú. Sudamérica tenía tres plazas directas para el Mundial de Estados Unidos y una cuarta para jugar un repechaje ida y vuelta ante una selección de Oceanía.
Argentina arrancó bien la eliminatoria, ganandole a Perú y Paraguay como visitante. En su tercer encuentro, frente a Colombia, conoció la derrota como visitante. Luego venció nuevamente a Perú y empató con Paraguay, ambos como local. El golpe más duro para el conjunto de Basile, que no contaba con la presencia de Maradona, fue el histórico 0-5 frente a Colombia, como local, aquel fatídico 5 de septiembre de 1993. Paraguay, que podía dejar afuera a la Selección si le ganaba a Perú, empató en 2 y desperdició, para nuestra calma, dicha chance.
Argentina finalizó segunda en el Grupo A, pero fue la selección que menos sumó entre las cuatro clasificadas (Argentina sumó 7 puntos mientras que Bolivia, segundo del grupo B conquistó 11 puntos), por lo que tuvo que jugar el repechaje ante Australia, representante del continente oceánico. Para dicha serie Basile volvió a convocar a Diego Armando Maradona para que le cambie la cara al equipo y así lograr la clasificación al Mundial 1994.
El 31 de octubre de 1993, en el partido de ida jugado en Australia, Argentina formó con: Goycochea, Chamot, Borelli, Vázquez, MacAllister, Pérez, Redondo, Basualdo, Maradona, Batistuta y Balbo. A los 37 minutos el conjunto de Basile, por intermedio de Abel Balbo, se ponía al frente del marcador. Cinco minutos después, Aurelio Vidmar sentenciaba el empate.
El 17 de noviembre de dicho año se enfrentaron en el estadio Monumental. Argentina no podía fallar y no falló: tras un primer tiempo con muchos goles errados por los delanteros y con una magnifica actuación de Maradona, en los segundos cuarenta y cinco minutos, Gabriel Batistuta, le dio el gol de la clasificación al Mundial de Estados Unidos 1994.
“Pero ya estaba todo dicho y la historia no tendría más sobresaltos: Diego Armando Maradona le devolvió la sonrisa a una Argentina que ya se estaba desconociendo a sí misma” escribió Osvaldo Soriano para Página 12 tras dicho partido. Hoy 16 años después, Argentina vuelve a sufrir para clasificar al Mundial de Sudáfrica 2010. Con Maradona como protagonista excluyente, ¿Nos podrá devolver la sonrisa? Que vamos a sufrir… vamos a sufrir… ¡Aguanta corazón!














