25
Feb
Alegre, el dirigente que rescató a Boca del cataclismo
por Juan Pablo Veli
Pese a que transite por horas bajas en el presente, Boca Juniors es un imperio, referencia a nivel mundial, continental y nacional. Durante los últimos diez años, se encargó de barnizar su rica historia a base de tÃtulos locales e internacionales, encabezado por Carlos Bianchi desde la conducción técnica y por Mauricio Macri desde el plano dirigencial, además del aporte de los Guillermo, los Palermo, los Riquelme. Pero para que Macri y Bianchi pudieran moldear el éxito, Boca tuvo que sobrevivir, tuvo que mantenerse de pie y no desaparecer cuando era fustigado económica y deportivamente. Antes de la última época dorada, Antonio Alegre se encargó de tomar las riendas en uno de los peores momentos de la institución y de poner el pecho para que el Xeneize subsistiera y saliera a flote. Alegre falleció ayer por la madrugada, a los 85 años, pero su nombre debe quedar en lo alto de la historia de Boca, que algo le debe.
Comenzó su mandato en 1985 y se quedó hasta 1995, cuando cayó derrotado en las elecciones contra el incipiente Macri. Acompañado por el hoy polÃtico Carlos Heller, quien también fue clave para el rescate del club, consiguió los ignotos tÃtulos de la Supercopa de 1989, la Recopa Sudamericana de 1990, la Copa Master de 1992, el Apertura de 1992 y la Copa de Oro Nicolás Leoz de 1993. Aunque su perÃodo al frente de Boca no quedará en el recuerdo justamente por el éxito deportivo. El gran mérito de Alegre fue haberse quedado el hoy tan mentado campeonato económico. Cuando desembarcó en Boca, no lo hizo acompañado justamente de las mieles actuales. El club estaba intervenido por la Justicia, la Bombonera habÃa estado clausurada por distintos motivos y hasta sufrÃa peligro de derrumbe, renunciaron tres presidentes, el descenso no estaba tan lejano, llovÃan embargos y juicios y hasta se habÃa producido el famosos episodio de las camisetas suplentes con números dibujados a mano por la falta de recursos. Un ambiente apocalÃptico del estilo Racing en los últimos tiempos.
Con tantos obstáculos y carencias, Alegre, tras diez años de gestión, consiguió entregarle a Macri un club dentro de todo ordenado, recuperado, ya fuera del estado de coma mortal en el que se encontraba cuando arribó, aunque su último ejercicio 1995/96 cerró en rojo. Hasta llegó a poner dinero de su propio patrimonio para dar una mano. No fue el dirigente perfecto, tuvo sus errores como todos los directivos, sin excepción. En un primer momento intentó hacerle frente a la barra brava, pero terminó pactando entradas, viajes y distintos beneficios con ellos. Heller luego explicarÃa que lo hicieron por temor a la expansión de la violencia.También llegó a ser investigado por evasión fiscal por el pase de Batistuta a la Fiorentina.
Terminó siendo nombrado presidente de honor por el mismo Macri. Si Boca logró lo que logró en los últimos tiempos, se lo debe a la mano voluntariosa de Alegre, el dirigente que acudió al rescate cuando el club peor la pasaba y todos buscaban la salida.















