27
Ago
Otra más para las vitrinas
por Juan Pablo Veli
Parecía un trámite, empezó siéndolo y parecía que el partido iba a ser un monólogo de 90 minutos con Boca teniendo la pelota. Pero Arsenal se despabiló en el segundo tiempo y no le hizo las cosas tan fáciles como en la primera mitad para poder quedarse finalmente con la Recopa, el trofeo internacional número 18 para las vitrinas xeneizes que igualan a las del Milan nuevamente.
Arsenal necesitaba revertir el 1-3 de Sarandí en la fortaleza de la Bombonera, y de entrada insinuó, con la llegada de Carrera y la tapada de Caranta, en apenas 10 segundos de juego. Pero esa acción iba a quedar como un accidente dentro del desarrollo de los primeros 45 minutos, exclusivos del dueño de casa.
Palacio combinó con Viatri, éste se la devolvió redonda y el `14´ la agarró de volea para ponerle el panorama más negro a los de Garnero. A partir de ahí, Boca agarró la pelota y no la largo más. Si Arsenal la tocó, es porque Boca quiso, por algún pase erróneo de sus jugadores. La pelota estaba bajo pleno dominio xeneize, paseándola por toda la cancha, de un lado al otro.
La visita colaboró con la inexistente presión que ejerció, dejando que hasta Cáceres se mandara al ataque con la pelota controlada. Riquelme, Ibarra, Vargas, Palacio, Dátolo, todos la tocaban y Battaglia se encargaba de recuperarla en cuestión de segundos.
No hubo más goles y el 1-0 parecía suficiente para respirar tranquilos en el complemento. Pero Arsenal no salió tan dócil y tierno. Los dirigidos por Garnero se enteraron que tenían que hacer dos goles para empatar el global. Dejaron de seguir con la vista la pelota para presentar batalla y tratar de alcanzar el milagro. Los hombres de Ischia salieron demasiado relajados y distendidos y sufrieron innecesariamente con la levantada del equipo del Viaducto.
Carrera puso el empate y Matos lo dio vuelta, esperanzando al Arse, que estaba con un hombre menos por la justa expulsión directa de Baez, que estaba jugando de regalo después de haber atendido a Palacio con un codazo y Dátolo con una plancha mortal. Pero Cristian Díaz también tuvo que dejar la cancha por doble amarilla, dejando en sólo un sueño el intento de la hazaña.
Cuando se terminaba el partido, Riquelme, recién llegado de Beijing, impidió que se quebrara la racha de imbatibilidad en la Bombonera, con un tiro libre que pasó entre los dos de la barrera, pegó en el palo y le rebotó a Campestrini en la espalda para dejar empatado el encuentro.

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