El siguiente es un artÃculo escrito por Guillermo Roz, periodista y escritor argentino que vive en Madrid, que entre otras cosas escribe el blog “Soñamos España”. El nos lo envió esta mañana y nosotros decidimos publicarlo.
Gracias Román, te vamos a extrañar. Por Guillermo Roz.
Quien quiere a su madre no puede ser malo.
-Louis Charles Alfred de Musset
Lo vi pisarla en la Bombonera y supe inmediatamente que yo le hablarÃa de él a mis nietos. Como a nuestros padres o abuelos les gusta hablar de Corbata, de Distéfano o de Pelé, yo voy a hablarles de Román. Le voy a contar que en esa tarde de domingo donde fuimos a ver a Racing, terminamos viendo a Riquelme. Él solo con su mente solitaria, sólo con su cuerpo flaco y su mirada sospechosa, jugó el partido o a todos nos pareció eso. Nos ganaron 2-0, pero eso no es lo que importa, lo único que me acuerdo de esa tarde es que un equipo quiso jugar, y que uno que pasaba por ahÃ, uno que no tenÃa pinta de nada pero que vestÃa la camiseta de Boca y parecÃa distraÃdo, escondÃa la pelota como un globertrotter y cuando la devolvÃa al campo la veÃamos en los pies de un delantero xeneize y frente al arco. Román es un verdadero tramposo, no se puede jugar mejor una trampa.
La suerte quiso que después jugara de mi lado, con la selección albiceleste, y que Racing saliese campeón después de más treinta años.
Pero hoy sabemos algo más de él….Fue bueno. Esto será ciertamente lo mejor que podrán decir de nosotros en esta vida: fue bueno, y nada más. De Román Riquelme además de todo lo que sabemos de lo que hizo adentro de la cancha, se podrá decir que fue bueno porque dejó de pensar en él, en su gloria profesional (que es mucha y podrÃa haber sido mucho más) y pensó en su madre.
Román Riquelme a sus veintiocho años acaba de despedirse de la Selección Argentina por lo mal que le han hecho a su madre las crÃticas de los periodistas a su desempeño futbolÃstico. No le consta a nadie que la señora se lo haya pedido -a quien se la debió hospitalizar hasta dos veces- e incluso se cree que ella no conocÃa el anuncio de su hijo. “Mi obligación es cuidarla”, dijo él.
Te seguiremos disfrutando en el fútbol español.
Gracias por lo que diste a los colores del corazón.