
Mucho se viene hablando ultimamente, y más después de la suspensión de Racing-Boca, de la violencia en el fútbol. Ayer hubo una reunión de los presidentes de los clubes en la AFA, y hoy volverán a juntarse para debatir y ponerse de acuerdo sobre el derecho de admisión. Se espera que a partir de la fecha 13, en las canchas de la provincia de Buenos Aires, se empiece a hacer uso de este recurso para dejar afuera todos aquellos hinchas sentenciados, procesados y hasta aquellos que no tienen causas pero se los reconoce como miembros de las diferentes barras bravas. La diferencia con la semana pasada, donde un juez autorizó a la barra de Boca a ir a la ancha de Racing, es que ahora se elevarÃa al senado un proyecto de ley para que se autorice a no admitir en las canchas a personas con antecedentes criminales. Además, se espera que el resto de las provincias y la Capital Federal se sumen a esta iniciativa, y que entre todos los clubes y organismos de seguridad se genere una lista de “hinchas no-deseables” a los cuáles se les aplicará el derecho de admisión.
En teorÃa suena todo lindo, y se presenta como una clara intención de evitar que las barras bravas vayan a los estadios, pero en la práctica todo parece más complicado. Sin duda este tipo de iniciativas, siempre y cuando se terminen concretando, ayudan, pero por mi parte, el esceptisismo es muy grande. ¿Que cambió de ayer, cuando los barras eran sustentados y usados por los dirigentes, a hoy, que en teorÃa quieren eliminarlos? ¿Alguien cree que realmente se podrá erradicar a estos “dueños de las tribunas” de las canchas? Una vez que se haga algo con los más conocidos (llámese Di Zeo o cualquiera), ¿no los reemplazarán en sus “funciones” otros que estan algunos escalones más abajo?
Marcelo Rochetti, abogado de Di Zeo, declaraba hoy:
Yo no sé qué es una barra brava y si alguien me explica qué es una barra brava, no sé quiénes son los integrantes.
Esa misma frase, palabras más, palabras menos, la repitieron la totalidad de los dirigentes del fútbol argentino a lo largo de los años al ser consultado sobre las barras. Entonces lo mejor serÃa primero sincerarse, y más tarde, empezar a enfrentar el problema, que abarca muchÃsimos más sectores que el fútbol.
(Apuesto el blog a que en una semana nadie está hablando más del tema)