30
Abr
Lo mandó Tabaré
por Mariano Fusco
Hay victorias y victorias en el fútbol. Y esta de Boca ante Cruzeiro tiene un sabor agridulce para los xeneizes ya que cuando más cerca estaba del tercer gol, el Cruzeiro metió el descuento, el gol de visitante que vale doble porque si bien al equipo de Ischia le sirven dos resultados, un 1-0 de los brasileños eliminará al último campeón de la Libertadores.
Arrancó bien Boca, lastimando de entrada: a los 6 minutos, el uruguayo Álvaro González llegó hasta el fondo y centró para Riquelme que definió como venía para el primer tanto del encuentro. A partir de allí, el conjunto de Adílson Batista comenzó a manejar el balón y a acercarse al arco de Caranta aunque sin demasiado peligro. Peligro que sí generó el local mediante tras chances, dos de Palermo y una de Dátolo.
Palacio, ese jugador que alterna grandes ovaciones con insultos inimaginables, marró un mano a mano increíble apenas comenzada la segunda etapa. A los 20, un renovado Dátolo puso una importante ventaja para el xeneize. Habilitó Román, Jesús metió un enganche fantástico y fusiló a Fabio, el arquero de los de Belo Horizonte. La situación más clara, rozando lo insólito, se dio a los 27 cuando después de una definición de Palermo en el palo, Álvaro González en inmejorable posición remató horrible, mordido.
Y Boca lo terminó pagando cuándo después de un tiro de esquina jugado corto, Fabricio le pegó al arco y rebotó en ¡¡¡González!!! lo que descolocó a Caranta y se convirtió en el 1-2, un tanto que puede llegar a ser clave.
Si Boca queda afuera va a ser más fácil que Botnia se instale en la Bombonera que el bueno de Alvarito vista de nuevo la camiseta auriazul.

Alexis le dio una mano a Ramón
Léase bien, el gol de Falcao le cayó mal a River; en la actitud aclaremos. Y es que en el segundo tiempo se paró como un equipo de Bianchi jugando en Brasil pero a 30 minutos del Monumental. Porque si bien el tanto como visitante le cae bien nadie duda que si River le jugaba mano a mano al Ciclón lo iba a complicar y mucho. Pero Simeone fue más estratega que nunca, metió mente fría y apostó a una derrota que no molesta. A dos del final, al bueno de Alexis Sánchez se le ocurrió jugar al vóley (¿lo empujaron?) y Adrián González cambió por gol. Se sabe que el Casla como tiene esa paternidad con Boca también suele resignarse fácilmente ante la banda sangre por lo que la victoria sirve para combatir los demonios internos y convencerse que puede eliminar a River.
¡Qué lindo que son los partidos de Copa entre argentinos! ¡el duelo Bergessio-Tuzzio! ¡Rivero contra todos! Lástima que a la Confederación siga apo$tando a los duelos argentos-brasucas y a sus gerontes dirigentes les parezca un horror una final entre Chelsea y Manchester.
Otra cosa: ¿No sobreactúa demasiado Simeone?
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