13
Jul
Campeón en labia*
por Mariano Fusco
Sabe, sin dudas, el tipo sabe. Sabe usar la ironía a la máxima potencia, explotar sus puntos débiles. No es el más pintón, lo suyo no es la facha. Es un laburante de la lengua, de la palabra y se ha ejercitado en ello hasta practicarlo casi a la perfección.
Seguramente tendrá -además de cientos de libros de derecho- alguno de Oscar Wilde. El escritor nacido en Dublín, Irlanda, solía decir: “Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo”.
No me voy a presentar a una nueva elección. Inicié mi carrera política como vocal suplente en el 89, después fui vocal titular y estuve a cargo del Instituto, fui prosecretario y secretario y dos veces presidente. Ha sido un ciclo de 20 años donde lo he hecho todo. Creo que es higiénico, prolijo y beneficioso para el club que otros hombres se encarguen de conducir a River.
A mí me tocó asumir en el año 2002 y estamos en 2008: tres torneos ganó Boca, uno Independiente, Lanús, Estudiantes, Newell s, Vélez y San Lorenzo, y los otros cuatro los ganó River. O sea que, en esta década, River también profundiza su enorme liderazgo en el fútbol argentino.
Fui más honesto que eficiente. De todas maneras, soy autocrítico y me ha tocado ejercer una presidencia discreta. Creo que River merece un presidente mucho mejor que Aguilar. Esto es cíclico: hoy hay un presidente discreto y puede venir un presidente muy bueno. Lo que ocurre es que sobre mi figura se generó una expectativa exagerada y esto es lo que provoca un fenómeno crítico más duro. En ese sentido me he encargado de decepcionar bastante durante mi gestión.
*Verbosidad persuasiva y gracia en el hablar.














