
San Lorenzo, primero, y Boca, después, con esfuerzo y sin un derroche de argumentos, superaron a Gimnasia de Jujuy y Arsenal, sus obstáculos, para seguir adelante en la cima del Apertura 08, dejando dos escalones abajo a Tigre, que no pasó del empate con Colón. La punta del campeonato, ahora, es solamente cosa de los de Miguel Russo y Carlos Ischia, con 29 puntos cada uno.
El Ciclón, sin el (mal) sancionado Lobo Ledesma, principal generador de juego del equipo, volvió a mostrar la cara de los últimos flojos encuentros, la que nada tiene que ver con el equipo arrasador que jugaba bien y ganaba. Pero esta vez contó con el plus del empuje de Aureliano Torres, Pitu Barrientos y Bergessio para no quedarse estancado y superar la presión que representaba una hipotética no victoria ante los jujeños.
La primera parte evidenció que San Lorenzo continúa arrastrando un declive futbolístico desde el último receso que le impide brillar como en fechas pasadas. Russo optó por dejar a Acevedo en el vestuario, en el entretiempo, y darle entrada a un Solari, que si bien todavía no encuentra su mejor forma física para desplegar toda la calidad que se le conoce, deja su marca en cuentagotas, como sucedió en la jornada.
En apenas 1 minuto del segundo tiempo, Aureliano Torres conseguía, con su potente pegada, el ansiado gol para pasar a mandar en el partido y apaciguar a la hinchada cuerva. Con la ventaja obtenida, San Lorenzo eligió regular su funcionamiento e instalarse en la pasividad, dejando de lado la búsqueda de un nuevo tanto para consolidar el triunfo. Pezzutti casi desapareció de escena, contrariamente empezaron a resaltar el desequilibrio de Ricky Gómez y el movedizo Luna, en señal de que los jujeños iban directo a rodear el arco de Orión.
Ramírez hizo saltar la alarma azulgrana, con un remate que explotó en el travesaño. Los de Boedo no hicieron caso al aviso anterior y Calandria, ganándole la posición a la endeble marca de Bianchi Arce, empató un partido que no tenía dueño. Volvían las imágenes de la película que ya habían vivido con el Gimnasia platense, con el que igualaron también por 1 a 1, luego de haber obtenido una ventaja que no supieron exprimir.
No podían permitirse otro tropiezo más, Solari lo entendió y con un desborde por la izquierda mandó el centro que Silvera no alcanzó a tocar para mandar la pelota a la red, pero que Bergessio sí alcanzo a empujar para darle al Ciclón el necesitado triunfo. Luna, en los segundos finales, iba a causar un espantoso susto masivo en el Pedro Bidegain, con una bomba que, otra vez, rechazó el travesaño. Reencuentro con la palabra ganar para los hombres de Russo, luego de tres fechas.
Por un excelente tiro libre
En un partido chato, sin brillo e ideas poco relucientes para jugar al fútbol, Riquelme, con un perfecto tiro libre ejecutado, decidió que Boca se quedara el partido ante Arsenal, jugado en Sarandí.
Bajo el torturador calor, el pésimo primer tiempo vio pasar la pelota por el aire, sin situaciones de gol, con tranquilidad excesiva para los arqueros Campestrini y Javier García, quienes sólo intervinieron para descolgar algún centro o un disparo poco dañino. Lo más destacado fue un tiro libre del `10´ xeneize que pasó cerca del arco local. Iba a ser un tiro de precalentamiento para la estocada que acontecería en el cierre del partido.
Arsenal únicamente merodeó por el área rival con la pelota parada. Nada más. No gravitó Leguizamón y los intentos de Papu Gómez en los últimos metros no fructificaron, en parte también por la firmeza de Cáceres, Roncaglia y Paletta. Las intervenciones de Boca tampoco tuvieron éxito. No hubo una gran mejoría con los ingresos de Mouche y Gaitán, pero, de a poco, la visita fue acercándose cada vez más, dentro la congestión del duelo.
Parecía que el empate sin goles estaba destinado y en Boedo empezaban a frotarse las manos. Pero, en tiempo cumplido, a Boca le quedó un tiro libre de una posición inmejorable. Sin dudas, la pelota era propiedad de Riquelme, de opaca actuación en el transcurso del partido, pero figura para acariciar el balón con su pierna derecha y mandarla, sin escalas, al palo derecho de Campestrini.
Eliminado de la Sudamericana, todos los cañones apuntan al Apertura, que semanas atrás parecía perdido. Quinta victoria al hilo en el certamen para un Boca efectivo, que también ganó con justeza, y al igual que frente a San Lorenzo, la semana pasada, ganó con el toque distintivo de Riquelme.
Fotos: Fotobaires
MuyBoca: Un golazo del 10 invita a soñar