30
Jul
River se encomienda a Ortega y Gallardo
por Juan Pablo Veli
Después de una de las peores temporadas –un oprobioso último puesto en el Apertura 08 y un ordinario octavo lugar en el Clausura 09- realizadas en su historia, River Plate no parece encaminarse auna depuración de esa base de jugadores que tan poco exhibieron en el año futbolístico que acaba de expirar. La detonación de una situación económica lamentable ya no le permite comprar piernas nuevas o firmar costosos contratos. Ni siquiera arribó algún apellido ofrecido por alguno de los múltiples grupos empresarios que suelen pactar con los directivos para usar el prestigio millonario como vidriera. Encima debieron desprenderse de Falcao, el único que en ataque intentaba hacer algo distinto con su entrega hidalga, aunque con irregular éxito para llegar al gol.
Pero pese a que no puede invertir afuera, tiene dos refuerzos internos de lujo que reaparecen, apellidos con historia de sobra y caché para darle al hincha de River esperanza para creer, algo que sólo dos emblemas como Ortega y Gallardo pueden generar en este momento de incertidumbre. El Burrito vuelve después de su poca feliz experiencia por la B Nacional con Independiente Rivadavia de Mendoza; y el Muñeco, vuelve tras haberse operado de la pubialgia que lo mermaba.
Alcanzó el partido contra el Everton para hacer un diagnóstico rápido y ver lo que produce el jujeño con la camiseta riverplatense. Esa deliciosa vaselina frente a los ingleses, con escapada en velocidad a Lescott, fue superior a todo el año que pasó deambulando en la Segunda División del fútbol argentino. En la Lepra mendocina –sufrió tres expulsiones- nunca tuvo esa alegría que se le vio en la vuelta a su casa. No solamente él se lució como conductor, sino que impulsó al resto de sus compañeros. Fue apenas un amistoso, pero es un buen inicio para quien fuera fundamental en la conquista del Clausura 08 que parecía imposible.
Claro que tampoco hay que descuidar ni olvidarse que Ortega tiene su batalla personal y es posible que recaiga en uno de esos episodios que llevaron a Simeone a pedir su salida del club. Será clave el manejo que haga Gorosito en ese foco y la manera en la que administre dentro del vestuario, tratando de evitar nuevos sofocones.
Gallardo ya demostró en el semestre pasado que su pegada no se resintió. Jugó más de la mitad del torneo y fue el adalid de un equipo que dependió en gran manera de sus momentos de inspiración, hasta que, cansado de no poder jugar más de 45 minutos en buenas condiciones, decidió pasar por el quirófano. Jugó casi a la mitad de su capacidad y le bastó para ser el mejor. Gorosito optó por usarlo con mayor frecuencia en los segundos tiempos, y de su pierna derecha se generaron los mejores goles y asistencias.
Son importantes para mantener las aguas sosegadas entre sus hinchas y también son claves para el grupo. Gallardo fue votado para ser el primer capitán del equipo y Ortega fue elegido como subcapitán. No es ninguna casualidad que sean reconocidos como los dos caciques principales.
Dentro de un plantel que no es copioso en jerarquía, ellos dos son los dos distintos que pueden señalar la diferencia. Tienen química. Juntos ganaron campeonatos locales en el ´93, ´94 y ´96, además de la Copa Libertadores 1996; unidos en la Selección consiguieron el Oro en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 1995 y se quedaron la medalla de Plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. No son pibes, no están en la primavera de sus vidas; van camino a la recta final de sus carreras. El jujeño (10 lauros en su carrera) está en los 35 años; y el de Merlo (14 títulos), en los 32. El tiempo no les quitó talento, canjearon velocidad -¿se acuerdan del mortal quiebre de cintura del Burrito?- por ubicación y ganaron inteligencia para ver donde otros no pueden. El paso del tiempo sí logró hacer mella en sus condiciones físicas, que ya no aguantan los 90 minutos con la misma respuesta y se resienten con mayor facilidad. Allí estará el gran desafío, en que las piernas no se erosionen. Si las lesiones los respetan, pueden salvar a River de los burdos planos que sufrió en la última campaña y hasta volver a potencia a la mejor versión de algunos de sus compañeros, como es el caso de Buonanotte. A priori, son los indicados para sacar el equipo a flote, aunque sea de a pequeñas dosis.
















