
En la temporada pasada, la superioridad del Barcelona de Guardiola desde la previa era holgada y nítida sobre el Real Madrid de Juande Ramos. Así quedó plasmado en la cancha: en ambas ocasiones la gloria fue para los blaugranas, con un claro 2-0 en el Camp Nou y la mascare del 6-2 en el Bernabéu. El que se verá el próximo domingo, el primero de la temporada 2009/10, arrastra un equilibrio producido por el liderato sin brillantez de los merengues y por la máquina futbolística que representan los blaugranas, apenas un punto por debajo en la tabla. En España ya lo califican como el duelo entre los millones madridistas y la fabricación de la cantera blaugrana. Y encima llegarían recuperados de sendas lesiones Messi y Cristiano Ronaldo, el anterior Balón de Oro y el próximo a adjudicárselo. Choque entre dos constelaciones de estrellas.
El que entró primero en una de esas crisis efímeras que se acaban (o parchean) con una serie de triunfos fue el Real Madrid, luego de la oprobiosa bofetada que le dio el humilde Alcorcón. Bajaron los primeros insultos y pedidos de ejecución para Pellegrini, sin importar que haya logrado el mejor inicio del club en los últimos 17 años. Las quejas se aminoraron con la toma de la cima de la Liga, pero los Galácticos no terminan de formar un conjunto acorde a la sinfonía que prometían los millones desembolsados. Y siguen sin dar garantías en defensa, juegue quien juegue. Son apenas buenas individualidades distribuidas en el campo de juego y con un poder de fuego inmenso cuando pisan el área rival. Cristiano Ronaldo era la bandera de la pegada y con su lesión el equipo decayó desnudando aún más todas sus incongruencias.
Siguen siendo, como en la temporada anterior, un cuadro que cuenta sus partidos por triunfos y nada más. No tienen volumen de juego y no se asoman ni de cerca a la superproducción que pretendían imitar del Barcelona. Cristiano Ronaldo, hasta su lesión, venía siendo el hombre franquicia y el que en los últimos encuentros puso los goles fue Higuaín. Justamente Pipita tiró que ”jugar bien es una anécdota más”. Error, porque si para este equipo se pusieron casi 300 230 millones de euros, fue para que además de sumar de a tres se consiguiera una excelencia que hasta la fecha no se vio.
El Barcelona también viene de sufrir su bajón. Es que después de semejantes exhibiciones, el listón de lo que se espera de ellos quedó demasiado alto, altísimo. Porque si pasa por el análisis matemático, Guardiola no tenía nada que envidiarle al Ingeniero. La cuestión es que Pep aspira y nos invita a probar la sublimidad máxima en cada partido. Por eso, en los últimos encuentros en los que al Barça se lo notó espeso, sin fluidez, sin ser tan incisivo a la hora de romper líneas con su ola de toques y atascado por contrarios que apostaron todo su capital a maniatar a Xavi, el motor de la dínamo, surgieron las preocupaciones. Injustas, por un lado. También empezó a decrecer el rendimiento de Messi, el arma más incisiva del ataque, el que rompe las barreras.
El equipo no cambió su convencimiento y encontró el oasis necesario contra el Inter. Sin Messi ni Ibrahimovic, reforzó su moral y se rearmó a base de su filosofía de siempre. Si perdía, corría riesgo de quedarse afuera de la Champions League. Pero no sólo gano, si no que también lo hizo dejando al Inter como una burda caricatura. Volvió a reencontrarse con su estilo violinista al máximo nivel, justo para la previa del derby.
El Real Madrid va a la cabeza con 28 puntos, sólo uno más que los 27 del Barcelona. En 11 cotejos, los dos recibieron 8 goles en contra; hasta en las producciones goleadoras están parejos: mientras que el Barça celebró 29 veces, el Real lo hizo 27. Paridad total. Encima, ambos tendrán a sus atacantes estrella, Messi y Cristiano Ronaldo, recién curados y listos para el derby. El Real Madrid tendrá la chance de comprobar si puede sepultar bajo su montaña de millones al Barcelona. Y los culés dispondrán de la ocasión de darle una nueva lección de demostrarle a su némesis que una montaña de monedas no es suficiente para formar un combinado excelso. El juego frío del Madrid frente a la apoteosis del Barça, ¿quién festejará?
Vale destacar que ESPN, según anunció, transmitirá nuevamente el derby, por lo cual quienes no tenemos DirecTV podremos disfrutar del espectáculo