
Brasil y Argentina son dos de las Selecciones más hegemónicas que tiene la historia del fútbol mundial y las referencias ineludibles del continente americano, con permiso de Uruguay, el equipo más ganador de Copas Américas (14) en compañía de la albiceleste. Históricamente, el fútbol sudamericano fue sinónimo del juego agradable a los ojos, engaño, improvisación, descontracturación de la rigidez europea y talento para dibujar obras magníficas con la pelota. Las dos grandes banderas de todos esos epítetos, siempre fueron Brasil y Argentina, equipos que, pese a mínimos paréntesis, pudieron extender en el tiempo su relación con el arte y las gambetas. En el Mundial de Sudáfrica, sin embargo, tendrán estilos bien antagónicos al habitual desparpajo, para darle prioridad al arco propio, cortar el circuito rival y, después sí, pensar en jugar.
De Dunga esperable la adopción de ese estilo de juego. Fue caudillo como jugador, raspador, abnegado y con la misión de defender y correr para que el resto jugara. Oriundo de Rio Grande do Sul, uno de las localidades menos brasileñas, donde toman mate y limitan con Argentina y Uruguay. Tuvo que soportar la balacera de la prensa y los insultos del público brasileño, pero finalmente consiguió imponer su fisonomía rocosa, en la que todos corren y priorizan el aspecto defensivo, con pocos toques, los necesarios y justos para aguijonear con un contraataque hipersónico. Hay momentos que aburre, en otros saca chispas y en otros se le admira su efectividad y capacidad para ser ordenado. Se siente mucho más cómodo replegado que siendo el encargado de llevar la iniciativa.
De Maradona, era menos imaginable. Justamente, él grabó a fuego su apellido en los anales del fútbol gracias a los malabares, jugadas espectaculares y demás acciones estéticas casi irreproducibles. Probó del menottismo y del bilardismo, y daba la sensación de que por su pasado como mejor jugador del mundo su versión DT se inclinaría por la de quien lo dirigió en Barcelona. Pero no, su estilo es del corte del entrenador con quien tantos conflictos ventila hoy en día y con quien salió campeón del mundo. El periodista Juan Pablo Varsky comentó en Twitter que también está influenciado por Ottavio Bianchi, tacticista del Nápoli en el que Maradona firmó sus más grandes presentaciones.
Contra Alemania quedó claro que vía utilizará Maradona para desarrollar su planteo. Similar al que impuso Dunga en Brasil, aunque todavía en formación y bastante verde a comparación del engrasado engranaje que ya consiguió el ex volante central brasileño. Resguardo defensivo como premisa, aun cuando las mejores herramientas de la Argentina están en ataque. El sistema 4-4-2 que intenta consolidar el Diez se baja en presión, marcas ajustadas y contragolpe.
Cuestiones de gustos de cada uno y diferentes apreciaciones personales. No será algo nuevo, Bilardo y Carlos Parreira impusieron dispositivos similares. Mientras que las dos Selecciones siempre candidatas por su propuesta de fútbol vistoso se presentarán con planes invertidos, es España, paradójicamente el equipo de La Furia, el que llega a Sudáfrica para desenvolver los pases, tacos, triangulaciones y gambetas que la verdeamarelha y la albiceleste entregarán en dosis escuetas.