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Jun
No hay mucha explicación, es Racing
por Mariano Fusco
¿Dos, tres o cuatro? ¿Cuántos goles mereció hacer Racing en los primeros 45 minutos? Belgrano es un equipo demasiado limitado, y con un técnico de ideas confusas propio de la escuela de su maestro Cúper, como para hacerle cosquillas a un conjunto de Primera División. Apuesta a la seguridad defensiva y al error del rival. El tema es que atrás marcó poco y nada y adelante el pobre de Matías Suárez (gran jugador, ya transferido al Anderlecht belga) era el llanero solitario y hacía lo que podía. Pero enfrente está Racing, con su corazón enorme pero signado por la poca fortuna y algunas acciones de sus futbolistas propias de aficionados.
A los 15, después de un pase de Sosa entre los defensores celestes, Sava la paró de pecho y fusiló a Olave para convertir el 1-0 de Racing. A partir de allí, todo era del conjunto de Llop mientras Belgrano era castigado por la avaricia de su entrenador y el insulto de sus hinchas que pedían una mayor actitud ofensiva. El milagro se hizo presente en el área de Olave, a los 25: Matías Sánchez amagó al arquero y su definición fue sacada en la línea por Turús; el rebote manso, listo para la ejecución final, le quedó a Erwin Avalos. Pero el paraguayo, a esta altura persona no grata de Avellaneda, decidió rematar al cuerpo de los defensores que, otra vez en la línea de gol, volvieron a salvar al Pirata. No fue la última porque, a uno del final, un foribundo remate lejano de Schaffer, un interesante lateral izquierdo de la cantera con pasado en el fútbol de Suecia, golpeó en el ángulo de la meta cordobesa.
Mario Gómez dejó de lado un poco su filosofía y se la “jugó” al poner al inicio del complemento a Gigli en lugar de Lux para darle mayor compañía a Suárez. Belgrano empezó a tener la pelota, a acercarse al arco de Martínez Gullota pero lejos, muy lejos de generar peligro. Hasta que el bueno del paraguayo Cáceres (no es el mejor momento para ser guaraní en Avellaneda), como último hombre, se mandó flor de macana: se la tocaron hacia atrás, quiso enviar el pelotazo pero su rechazo terminó pegando en Suárez y habilitando a Gigli que sólo tuvo que definir cruzado para llegar a un empate que por lo hecho en ataque por Belgrano se asemejaba a una utopía.
Faltando 7 minutos, Caballero-tras centro de Schaffer- remató al palo, en lo que pudo ser el merecido triunfo académico. Pero Racing es así…es Racing. Y no tiene mucha explicación.
La promoción es linda, tiene un gustito que la hace especial: Y es que ¿quién creía que alguna vez estaríamos pendientes de un Unión de Santa Fe y Gimnasia de Jujuy? Porque más allá del respeto hacia tatengues y lobos, un encuentro entre ambos, en un ámbito normal de competencia, no es para alquilar balcones ni mucho menos. Pero como dije, y vuelvo a repetir, la promoción es linda y en estos días de no sólo Ortega, Simeone y Palacio son temas de charla: en los programas deportivos hubo tiempo para discutir que pasa con Desvaux y Nereo Fernández, cuyo pase pertenece a Unión, pero su presente está en Gimnasia; nos sorprendemos con el look ochentoso del barbudo Mosset y tomamos partido por Escalada o Zárate, delanteros ellos, de los jugadores “mejores alimentados” del fútbol argentino.
Encima lo lindo de la previa suele trasladarse al campo de juego y los encuentros son calientes, con buen ritmo, entretenidos. Dio la sensación, casi una certeza, que Gimnasia es bastante más equipo que Unión y que será díficil de vencer en su reducto, allá en Jujuy, en la Tacita de Plata. Lo que no significa que haya que descartar a los santafecinos: esto es fútbol y todo puede pasar. Los de Labruna apoyan su ilusiones en Carranza, pequeño en físico pero grande en calidad futbolística, quién ¡de cabeza! -y desde un ángulo insólito (casi vértice del área)- la puso abajo y sorprendió a Aseff, que tardó en reaccionar, para colocar el 1-0, en el minuto 35. La experiencia de J.J Serrizuela es clave para las aspiraciones del equipo de Gugnali y fue el ex Independiente, quién empató el cotejo tras un corner, con un remate bajo, a un minuto del final de la primera etapa. El complemento fue de mayor ida y vuelta aunque con la idea que mientras a los jujeños le sobraba, Unión daba todo lo que podía.
El 1-1 deja mejor parado a Gimnasia de Jujuy que con un empate permanecerá en Primera. No debe confiarse, porque el resultado tiene tanto de beneficioso como de peligroso. El domingo se define si Santa Fe recupera su clásico en Primera o el Lobo mantiene la plaza norteña en la máxima categoría.









Ni los ingresos de Di Natale y Del Piero, ni los de Güiza y Cesc cambiaron la historia que desembocó en la definición por penales. Casillas se encargó de parar la ejecución de De Rossi y Buffon pudo con el tiro de Güiza. Pero el meta español agrandó su figura, hizo gala de sus reflejos y también sacó el de Di Natale. Cesc tomó ese protagonismo mayor que suele tener en el Arsenal, pero que hasta el momento no tuvo en su selección, para marcar el tiro final y acabar con la maldición de los cuartos de final.



