
Pocos teníamos datos sobre una enfermedad neurodegenerativa llamada esclerosis lateral amiotrófica hasta que afectó al querido Negro Fontanarrosa. Con Stefano Borgonovo (44) como bandera, y con el caso haciendo explosión en todos los medios mundiales, la ELA aparece como el terror de los futbolistas italianos.
“Todos quienes hacen una actividad física de tipo competitivo tienen una susceptibilidad para el desarrollo de este mal, debido a un proceso de agotamiento o cansancio de las neuronas motoras de la médula espinal que las hace más vulnerables a un eventual agente que no conocemos y las enferma”, afirmó Roberto Sica, profesor emérito de la UBA, a Perfil.com.
Según el mismo medio argentino,”un grupo de investigadores al mando del neurocientífico Adriano Chio buceó en las historias clínicas de más de 7 mil futbolistas del Calcio y encontró que la incidencia era del 8%, muchísimo más que en la población general, que en ningún caso supera el 1%.
Entre las causas que se investigan el exceso en el uso de antiinflamatorios, el excesivo desgaste físico (“estrés oxidativo”), la predisposición genética e incluso en los pesticidas que suelen usarse para mantener los campos de juego en condiciones. ¿Anábolicos? En un principio habría que descartarlos teniendo en cuenta que hay pocos ciclistas y basquetbolistas enfermos.
Alberto Rivero, especialista del Fleni en ELA aseguró: “Aunque no tenemos el número preciso, decididamente hay un aumento de casos debido a elementos tóxicos y cierto tipo de alimentación y de ambiente, que se suman a condicionamientos genéticos. En algún momento se habló del glutamato, pero yo creo que hay ciertos marcadores genéticos no determinables que hacen que se dé cada vez más en forma prematura”.
Borgonovo, aquel delantero que en los ochenta formó la histórica dupla delantera llamada B2 junto a Roberto Baggio, volvió el miércoles al Artemio Franchi, esta vez en silla de ruedas con apenas 50 kilos, un tubo que lo alimenta a través de la tráquea y un sintetizador que interpreta sus pensamientos.
Armando Segato fue el primer futbolista al que se le detectó ELA, en 1968, y murió en 1971, a los 44 años. Ernsr Ocwirk (Sampdoria, fallecido a los 43 años), Giorgio Rognoni (Milan, a los 40), Fabrizio Falco (Salernitana, 35), Guido Vincenzi (Sampdoria, 65), Narciso Soldan (Milan, 59), Rino Gritti (Lazio, 51), Albano Canazza (Como, 38 años), Gianluca Signorini (Genoa, 42), Fabrizio Dipietropaolo (Roma, 39), Lauro Minghelli (Torino, 31), Ubaldo Nanni (Pisa, 44). También Jimmy Johnstone, jugador del Celtic, que murió en 2006 a los 62 años.
El juez Raffaele Guariniello, de la Fiscalía de Turín, especialista en accidentes en el trabajo y en dopaje, tomó nota y certificó 40 casos de futbolistas con este padecimiento. Gabriele Mora, neurólogo, dijo que “aunque no se puede definir la ELA como una enfermedad profesional del fútbol, es innegable que existe una relación”. Y explicó su parecer: “Los repetidos traumatismos en las piernas, los golpeos de balón con la cabeza, los esfuerzos intensos, el contacto con los pesticidas de la hierba y el abuso de fármacos, especialmente antiinflamatorios”.
El País de España se hace preguntas: ¿Por qué los centrocampistas resultan más afectados que los defensas?, ¿por qué entre los deportistas profesionales la enfermedad surge de media 40 años antes que en la población no deportista?, ¿por qué hay tres jugadores que jugaron en el Sampdoria la temporada 1958-1959? Si la ELA afecta a seis personas de cada 100.000 al año, ¿por qué en Italia la han sufrido 43 futbolistas sobre 30.000 en apenas una década?
Ezequiel Fernández Moores, en su habitual columna de LaNación, apunta al dóping y lo hace con palabras que hielan la sangre.
Bruno Beatrice, murió de leucemia en 1987, a los 39 años, luego de treinta meses de agonía, con baba en la boca, sangre en las encías, puro hueso y dolor, no obstante la morfina que buscó calmar el final. Su hija Claudia, que fundó la Asociación Víctimas del Doping, contó que su padre murió exclamando. ¿Qué me hicieron, qué me hicieron?”. La familia especificó dos medicamentos: Cortex (para la atrofia muscular, estimula la producción de hormonas y tonifica los músculos) y Micoren (para cardíacos, aumenta la resistencia a la fatiga). “Eramos inseparables, yo le decía que parara de darse inyecciones de viernes a domingo, le decían que eran vitaminas y que así correría el doble”. Lo contó Nello Saltutti, su compañero en Fiorentina, en la última entrevista que dio antes de morir también él, en 2003, infartado a los 56 años, con un “corazón enfermo por las porquerías” que le habían dado”.
¿El fútbol seguirá mirando para otro lado? “Parte del sistema”, critíca Moores. Y cuánta razón hay en sus palabras.